Cuidar el cuerpo sin aferrarse a él
Esto no significa que una salud perfecta hará que todo salga como deseamos. Incluso cuando comemos bien, vivimos con regularidad y descansamos lo suficiente, el cuerpo no siempre sigue nuestros planes. Envejecemos, surgen enfermedades y llegan cambios inesperados. Esto no significa que el cuidado del cuerpo sea inútil. Significa que debemos comprender que el cuerpo también está formado por condiciones durante un tiempo y cambia continuamente.
Piense en una bicicleta que se ha utilizado durante muchos años. Para viajar con seguridad revisamos el aire de los neumáticos, ajustamos los frenos y apretamos piezas sueltas. Descuidarlo puede convertir una pequeña avería en un grave peligro. Sin embargo, no importa cuán cuidadosamente lo mantengamos, la banda de rodadura del neumático se desgasta, la cadena se estira y eventualmente es necesario reemplazar las piezas. Cuidar una bicicleta no significa obligarla a permanecer para siempre como era nueva. Significa ver claramente su condición actual y brindarle los cuidados que necesita.
Nuestro cuerpo es así. No es prudente usarlo descuidadamente, y tampoco es prudente dejarse apoderar por el miedo cada vez que cambia. No ignore las señales del cuerpo, pero no se aferre a la creencia de que sólo puede ser feliz si el cuerpo permanece siempre joven y saludable. Reciba el tratamiento y el descanso necesarios, haga ejercicio de forma adecuada y elija un ritmo que se adapte al cuerpo actual.
Cuerpo y mente no están separados. Cuando el cuerpo está agotado, los pensamientos fácilmente se vuelven duros. Cuando la mente permanece tensa durante mucho tiempo, el cuerpo también se vuelve rígido y doloroso. Por lo tanto, no trates de cuidar sólo el cuerpo ni disciplinar sólo la mente; observe cómo ambos están cambiando juntos. Cuando esté enfermo, en lugar de culparse, observe si el dolor y el miedo se intensifican mutuamente. Descansar cuando es necesario descansar y pedir ayuda cuando es necesaria también son formas de práctica.
Comprender la impermanencia del cuerpo no significa renunciar a él ni pensar sólo en la muerte. Más bien, significa reconocer la preciosa condición que es este cuerpo hoy y utilizarlo bien. Ofrece una palabra amable, ayuda con tus dos manos y camina hacia lo que es saludable mientras puedas. El cuerpo no permanecerá para siempre como deseamos, pero podemos elegir qué relaciones y condiciones creamos con él ahora.
Por tanto, valora tu salud sin aferrarte únicamente a la salud. Observa el cambio corporal sin miedo, dale al cuerpo el cuidado que necesita y continúa practicando al ritmo que es posible hoy. Cuando la mente que se aferra al cuerpo se vuelve un poco más liviana, podemos cuidar tanto del cuerpo como de la mente con mayor precisión.
Para seguir entrenando la mente, debemos cuidar bien el cuerpo. Sin embargo, por muy cuidadosamente que lo gestionemos, el cuerpo no siempre permanece como deseamos. No ignores sus señales. Bríndele los cuidados que necesita sin aferrarse a una salud permanente y practique a un ritmo que se adapte a su actualidad.